domingo, 3 de febrero de 2013

San Valentín!!!


Primer especial de San Valentín!!! Hurra!!! para conmemorar este mes tan especial y para aquellos que han caído en las redes del amor -o estan proximos a caer en ella- les traigo una historia cada domingo de este mes, al final del mes se hara una votacion con las 4 historias, la que posea mas votos ira a convertirse en una historia mas extensa que estare publicando en los proximos meses, esto es para abrir este año con buenos animos y a seguir publicando en el blog, agradacere mucho sus comentarios y opiniones acerca de las historias y sin mas les dejo con la primera, espero que la disfruten :)

Magia de San Valentín

Llegaba este día, San Valentín, pasaba otro año más como si nada hasta esta fecha, donde recordaba que una parte de mi corazón estaba en otro lado, pero que sabía que así lo había deseado, tanto para su bien… como para el mío. Y es que, el tenia estudios por realizar en otro país, una oportunidad que solo se presentaba una vez en la vida, y no podía dejar que desperdiciara esa oportunidad, aun cuando no hemos dejado de tener contacto, las veces en que podemos hablar o chatear sin interrupciones son contadas, me quedo mirando la ventana del aula donde estoy, la brisa es muy ligera, llena de esencias de flores y me pregunto, si ya habrá recibido mi obsequio y… si él se habrá acordado de mí –Anthony-
El ruido del pasillo me regresa a la realidad, como hoy es un día muy especial para muchos, toda la escuela se preparaba para un festival, muchas de las clases habían preparado actividades para los enamorados, el principal era el laberinto del amor, aunque también había venta de dulces y regalos, para quienes se les había olvidado comprarlo a tiempo. En mi clase habíamos organizado un evento de premio y castigo, “la suerte de afrodita” fue el nombre que le dieron por votación y yo no podía estar más de acuerdo con el nombre, aunque algunos castigos eran un poco exagerados y, ciertamente preferiría no estar en las zapatos de la persona que sacara uno de esos.
Aun era medio día, así que aun tenía tiempo para ver otras actividades, antes de la obra de teatro que se realizaría casi al atardecer, salía hacia el patio donde me encontré con mi mejor amiga, Lydia, su cabello rojo estaba sujeto por una coleta, sus ojos azules veían de cerca a cierta persona, estaba nerviosa y no era para menos, junto a ella estaba Edgard, un chico de cabello negro y ojos azabache, que había conquistado los corazones de más de una docena de chicas, pero que solo tenía ojos para Lydia, conocía esas miradas, esos gestos, sabia porque estaban así… ya que años atrás también estuve con los mismos síntomas, Lydia y Edgard... estaban enamorados.
Sentí un poco de envidia por esos dos, se tenían el uno al otro, en el mismo país, en la misma escuela, en el mismo lugar, pero aun así me sentía feliz por ellos, solo que por lo que Lydia me había dicho, ninguno de los dos había declarado esos sentimientos.
-“Creo que les daré un empujoncito, y sabía cómo hacerlo…”- estoy segura que de ser un dibujo animado me hubieran salido los cachitos y la colita de diablito, aunque sería un diablito de amor, después de todo hoy era San Valentín.
-Alice te estaba buscando… sabes…- miro de reojo al chico sentado en la misma banca que ella, sonríe para mis adentros, mi plan Declaración de amor estaba en camino.
-Espera, antes que digas algo, una de las chicas que ayuda en la obra de esta tarde se lastimo, y me pidieron que fuera ayudar- bien, debía ser una buena actriz porque me creyó toda mi –escusa- lo cual era favorable-. Sé que te prometí que iríamos a ver la obra, pero se presento esta situación, espero que no estés molesta por esto- ella suspiro y volvió a ver al chico sentado junto a ella.
-Está bien no te preocupes, lo comprendo… entonces supongo que iré con…- y Lydia volvió a ver a Edgard, solo esperaba que no descubriera mi plan.
-Entonces no veremos después…- pase junto a Edgard y susurre solo a él –No desperdicies otra oportunidad- el no dijo nada, solo me dio una sonrisa en agradecimiento. Bien ahora todo debía de estar en su curso.
Unas horas después, las personas entraban al auditórium donde se haría la obra, a pesar de que le dije que estaría ayudando en el escenario no debía mostrarme o de lo contrario Lydia podría darse cuenta de mi plan, así que decidí permanecer afuera, después de todo no tenía a nadie más con quien estar y Lydia había aceptado ir conmigo porque esa persona no estaba aquí.
Todos están en el auditórium, por lo cual no había nadie en el patio, ahí me senté en una banca -Anthony…- dije en voz baja, pensando en que nadie me respondería, cuan equivocada estaba...
-Si…- esa voz, la reconocería en cualquier lado, ese sonido que le pertenecía a esa persona, era totalmente imposible, se supone que él estaría en otro lado, en otro país -Lamento haber llegado tarde, pero debía comprar algo primero…- me voltee para saber que no era una ilusión causada por mi romántica mente, cuando lo vi frente a mí, sus cabellos cobrizos, sus ojos castaños claros como la miel, sin duda era él. Se acerco a mí, en sus manos sostenía una cajita con un listón rojo –Feliz día de San Valentín Alice-
Sin pensarlo dos veces lo abrace con todas mis fuerzas recibiendo el mismo abrazo por parte de él, sentía su corazón palpitar en su pecho, el calor de sus brazos y esa seguridad que me transmitía cada vez que estaba con él, lagrimas de felicidad rodaron por mi rostro, en verdad era él, mi Anthony.
Nos separamos un poco para vernos a los ojos, y poco a poco juntamos nuestros labios sellando este momento para siempre, ahora nada más me importaba, si él debía irse de nuevo, esta bien, sabía que el amor que nos unía nos volvería a encontrar.

Dentro de un auditórium, Lydia y Edgard se miraban muy disimuladamente, el sentimiento de ellos dos era mutuo, solo que ambos no sabían cómo expresarse, nunca antes se habían enamorado, ni mucho menos decirle a alguien que le gustaba.
Lo que tal vez empezó como una amistad hace ya varios años, se ha convertido en un sentimiento de mucho afecto, un sentimiento que anteriormente no habían sentido, que hacia latir el corazón velozmente, a no pensar claramente y a mantener oculto aquel sentimiento, pero por las dudas… dudas de no saber si esa persona les correspondería.
El la miraba con mucho disimulo, evitando chocar sus miradas, la veía muy hermosa, ciertamente los años la habían convertido en toda una señorita, con ojos del color del cielo con una luz dentro de ellos muy especial, y a pesar que llevaba el uniforme escolar se veía absolutamente hermosa, su tez pálida, su cabello rojo como el fuego y sus preciosos ojos azules hacia que su corazón palpitara como nunca antes lo había hecho.
Salieron de sus pensamientos, la obra había terminado, se oían los aplausos hacia los actores, lo cual por acto mecánico aplaudieron, poca atención había puesto a la presentación de la obra, se habían quedado estáticos mirando al otro, viendo sus facciones como si dentro de poco no se volvieran a ver. Luego de los aplausos se dispusieron a abandonar el auditórium, el aire de afuera era muy frió, como era otoño la temperatura había descendido, además ya era de noche y aun faltaba el acto de clausura del festival, por lo cual varios alumnos había prevenido tal fenómeno y tenían listo una hoguera en el patio de la institución.
Cuando la mayoría estaba en el patio una pequeña banda conformada por algunos alumnos se dispusieron a tocar una canción tranquila, que provoco que los alumnos y varios de los invitados bailaran alrededor de la hoguera.
Un joven de ojos negros muy profundos se acercó a la joven que anteriormente no dejaba de ver...
-Lydia, deseas bailar conmigo...- le dijo muy cortésmente e inclinándose un poco.
-Seria un placer...- respondió un poco sonrojada pero que no se noto mucho debido al color de las llamas de la hoguera.
-Veo que tu plan dio resultado, no lo crees- dijo un muchacho de ojos negros, con una sonrisa maliciosa dirigida hacia la especial pareja que bailaba a la luz de la fogata.
-Sí, se ve que están muy felices Anthony... solo espero que lo digan ahora... ha pasado ya mucho tiempo... además, tarde o temprano debían decirlo- dije con una sonrisa satisfecha.
-¿Tú crees? Todavía pasaste una semana sin creer lo que ese par de tortolos sienten…- rió un poco y es que a veces podía ser tan despistada que siempre provocaba una pequeña risa en el -¡Ah! Por cierto Alice, cuando te encontré no pude evitar notar algo de tristeza en tus ojos... ¿acaso ocurre algo malo?-
-¡Eh!... no, no me ocurre nada, en serio no te preocupes por mí... estoy bien- dije con una sonrisa, ahora estaba bien y, la felicidad que sentía en estos momentos se había llevado toda esa tristeza.
-Sabes, me quedare aquí por algún tiempo- lo mire sorprendida, el solo sonrió dulcemente, su cálida mano fue hasta uno de los mechones de mi oscuro cabello arreglándomelo un poco –No te preocupes, los estudios finalizaron, de hecho volví antes porque deseaba verte… no podía soportar estar más tiempo lejos de ti- sentí su respiración cerca de mi rostro y me beso, un beso dulce y embriagador, mi corazón palpitaba fuertemente, esta vez por saber que él estaría a mi lado. Permanecimos unos minutos en silencio, escuchando la música de la improvisada pista de baile.
-Escucha creo que se están divirtiendo sin nosotros... ¿no deseas ir a bailar?- me dijo revolviéndome los cabellos, ante lo cual asentí feliz.
-Claro me encantaría- una sonrisa dulce se formo en su rostro, sin duda, esto obra de la magia de San Valentín.

miércoles, 20 de junio de 2012

Neorreon- La Flor del Mañana


Prologo

El mundo del que provengo se llama Neorreon, un planeta parecido a la tierra solo que de otra dimensión, tras un accidente, la maquina que había sido creada para abrir las puertas de las dimensiones, causo grandes estragos en mi mundo, en ese entonces, lo siete reinos ordenaron destruir la maquina, pero lo que nadie sabía es que al destruirla, crearía una brecha que uniría a Neorreon y a la tierra para siempre, eso sucedió hace más de tres mil años, ahora para Neorreon era el año 8,425 pero para la tierra era el año 2012, y por qué digo esto, nací en Neorreon pero he vivido casi toda mi vida en la tierra. 

Soy Sofía, mi mundo, Neorreon, ha sido devastado por la guerra, cuando uno de los siete reinos  que conformaba la Unión Escarlata quiso conquistar a su vecino, el reino de Hirondelle, pero no contaba que los demás soberanos responderían a sus acciones, fue entonces que la Unión Escarlata se dividió en dos, los reinos del norte y los reinos del sur, cada uno luchando por lo que creían correcto; unos buscando el poder bajo un estricto orden, sacrificando con ellos la vidas de sus ciudadanos; otros manteniendo lo poco que quedaba de los ideales de la Unión Escarlata, luchando por restablecer la armonía que una vez se vivía.

Ahora vivo en la tierra por órdenes de mi padre, el Rey de Larkspur, confiando que en este mundo pudiera ocultarme de las elites de nuestros enemigos, pero yo sé que es imposible, tarde o temprano me encontrarían y terminarían con la línea de sangre que es capaz de gobernar Larkspur; mis hermanos murieron hace muchos años, soy la ultima princesa... y mi historia apenas comienza...

Ambición

“Hubo una época en que caminaba sobre la tierra, indiferente a lo que sucediera en el futuro, pero cuando un hermoso sueño es arrebatado, me es imposible interferir; Ambición, el nombre que me fue dado, pero por ese mismo sueño fui traicionado, reducido a un simple pensamiento, esperando el momento anhelado.”

Nubes, oscuras y rugientes reclamaban el cielo y lo cubrían de oscuridad; lluvia, derramaban sus lagrimas sin cesar; relámpagos, iluminaban con todo su poder; escenario épico de una novela, el desenlace trágico de una historia, cuando el bien y el mal liberan su furia.

Una sombra observaba detrás de las viejas cortinas carmesí de la alta torre, protegido de la batalla y la lucha definitiva, los ojos azules como el claro cielo, pero su mirada retenía una furia insostenible; su historia, trágica como todas; su destino, destrozado por el temible tiempo; su espíritu, insaciable de justicia y venganza. Esto es solo el comienzo.