Hace muchos años en
una ciudad no muy alejada de la capital, en una pequeña colina se podía divisar
una enorme casa construido en madera y piedra; desde su entrada era adornada de
muchas flores en el verano y de una capa de nieve en el invierno, pero, a pesar
de los doscientos años de antigüedad y
de las indomables inclemencias del tiempo esta seguía manteniéndose en pie.
“El olvidado”... como todos lo llamaban
cada vez que dirigían su mirada hacia este, y es que, las puertas talladas
delicadamente estaban tan viejas que cada vez que las veías, un nuevo pedazo cedía
ante el tiempo, las ventanas por alguna razón se habían marchado desde hacía
años, el balcón del segundo piso estaba suspendido prácticamente en el aire,
las baldosas que en su mejor tiempo relucían a todo lo que las pisaba quedaban
a leguas de su esplendor, poco a poco la naturaleza hacia lo suyo para borrar
de la pequeña colina el olvidado pedazo de tiempo, pero lo importante era, ¿Quiénes
eran sus antiguos dueños y por que habían dejado una hermosa casa tan
abandonada?
Tras muchas generaciones, los cuentos y leyendas sobre aquella casucha se iban perdiendo, pero aquí les contare la verdad... que sus antiguos dueños no han abandonado la casa, al menos no totalmente… y pronto "el olvidado", que todos llamaban, seria el centro de algo grande...
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